Sensibilidad nerviosa periférica «normal» y por qué esa focalización en el dolor de la raíz nerviosa

Inicio » Artículos » Sensibilidad nerviosa periférica «normal» y por qué esa focalización en el dolor de la raíz nerviosa

Siguiendo con el análisis de la obra de Gifford, este capítulo cobra una especial importancia ya que Louis lo escribió en un momento de salud muy delicado, e incluso advierte al lector de ello, por si pudiese influir en el resultado del texto.

Existe consenso general en que el estado normal de un nervio periférico es no sensible, y cuando se lesiona está mecánicamente sensibilizado, siendo sensible al golpeo, como podemos comprobar con los diferentes tests. 

– Louis Gifford

Gifford está de acuerdo en que un nervio normal está insensibilizado, aunque también en ligero desacuerdo…veamos el porqué.

Cuando un nervio sin lesión es golpeado en según qué zonas, es mecánicamente sensible; por el contrario esta sensibilidad mecánica se altera al estar el nervio lesionado en algún lugar de su recorrido, por ello deberíamos saber lo que ocurre en su estado «normal». El sistema nervioso está perfectamente adaptado a funcionar en condiciones bastante adversas, sin aparentes problemas, aún así es lógico que disponga de cierto grado de sensibilidad a fuerzas y movimientos no fisiológicos que podrían ser una amenaza para el organismo. A pesar de esto, nos advierte del posible sesgo que pueden presentar sus hipótesis…

Sabemos que provocar el estiramiento de un nervio hasta final de rango no es nada agradable, esto se puede apreciar en los test de neurodinamia, sobre todo si uno mismo lo ha probado en algún curso (pregunten a Carlos López Cubas…). Estos movimientos que provocan una tensión excesiva en los nervios no son nada normales en el día a día, él se pregunta incluso cuando dictaba algún curso: «¿qué estamos haciendo si esto no es para nada un movimiento normal?» Y la respuesta que estamos obteniendo, «¿por qué se produce?».

Nuestros nervios en un día normal están preparados para evitar lesionarse y él lo ilustra mostrando el ejemplo de los isquiotibiales, antes de que el organismo estire en exceso el nervio ciático se producirá una tensión muscular que hará una flexión de rodillas de forma natural e inconsciente que evite la sensación de estiramiento neurológico. Por lo que una de sus hipótesis es la de que unos músculos tensos protegerán a un nervio y a la vez la propia sensibilidad natural de la compresión del nervio haría que se proteja a sí mismo. Cree que debemos sentir y saber diferenciar la sensación de tensión muscular con la de tensión neural, hacer diferentes posturas y test para aprenderlo y realizar una comparativa entre los síntomas del paciente y saber realizar si ante lo que estamos es una lesión muscular o neurológica. Propone un simple test para diferenciar una lesión muscular de isquiotibiales de una lesión neurológica con afectación del ciático; y es flexionando la cadera hasta una posición cómoda con flexión también de rodilla, y desde ahí extender rodilla hasta sentir la tensión propia muscular que puede indicar un acortamiento de la musculatura isquiotibial, lo que sería algo como el Test de Elevación de la Pierna Recta 90-90 o también el Test de Estiramiento con la Rodilla Doblada (este último sería mas indicativo de una tendinopatía isquiotibial), según Mageey col. (2014).

Desde el punto de vista clínico, esto nos aportará datos interesantes que nos harán pensar que aquellos pacientes con isquios tensos tendrán también un ciático tenso por naturaleza, por lo que debemos tener cuidado con estirar en exceso a estos pacientes, haciéndolo siempre con las rodillas en flexion para que noten una tensión muscular y protejamos el nervio. 

Según Gifford la sensibilidad de un nervio al estiramiento es algo normal que poco nos dice clínicamente, para él es mas importante la compresión y/o aplastamiento como todos hemos podido comprobar al quedarnos dormidos con un brazo elevado o bajo el estómago, durmiendo en el sofá, y nos despertamos con parestesias que después de algunos movimientos cederán.

El problema no es que la tensión neural produzca síntomas, algo normal, sino que es la hipoxia generada por esa posición lo que genera la sintomatología, por lo que yo llamaría a  todas estas pruebas neuronales “pruebas de hipoxia neuronal” o “pruebas de resistencia neuronal»

– Louis Gifford

No es que la persona padezca mala circulación, sino que las fuerzas mecánicas (estiramiento o compresión) y las condiciones hipóxicas relacionadas con las posturas mantenidas, hacen que el nervio sea capaz de transformar esas sensaciones en impulsos eléctricos (lo que llamamos mecanotransducción) alertartando así de posibles situaciones que podrían generar una lesión.

La calidad, el comportamiento y el tipo de dolor que surge de la lesión nerviosa, son para Gifford una característica de diagnóstico importante del dolor neurogénico periférico. Cuando Gifford habla de mecanismos de dolor periférico hace una diferenciación entre:

1- Dolor generado por el extremo nervioso, derivado de la estimulación de las fibras nociceptivas como Aδ y C por alguno de los estímulos básicos, como son mecánicos (altas cargas físicas potencialmente peligrosas para el organismo), térmicos (temperaturas extremas) y químicos (inflamatorios, metabólicos o hipóxicos). Clínicamente es un dolor «más normal» o «familiar» para el paciente. 

2- Dolor generado por el axón, teniendo su origen en algún lugar de la fibra nerviosa. Clínicamente es un dolor más complejo y tiene una presentación más desconcertante. 

La idea de que los nervios normales son insensibles es una tontería, deben ser sensibles y tienen los medios para ello. Sabemos que el tejido conectivo de los nervios periféricos tiene su propio nervio, las llamadas ramas de nervi nervorum, que se desprenden de algunos de los axones y ramas sensoriales, para alcanzar y suministrar, con sus extremos nerviosos, el tejido conectivo circundante del nervio. Por lo tanto, el epi, el peri y el endoneuro tienen un nervio sensorial flexible. Aunque él mismo indica que por entonces no conocía ningún experimento que haya intentado estimular específicamente estas ramas para que podamos saber qué tipo de sensación produce. Es muy posible que estas terminaciones sean las principales responsables de algunas de las sensaciones nerviosas normales que describe en su libro. En definitiva, según Gifford una cosa es segura: ¡los nervios normales son sensibles!

Otras entradas realizadas basadas en la obra de Gifford y a sabiendas de su mujer Philippa, la cuál ha transmitido personalmente su agradecimiento a lafisioterapia.net, son:

Photo of author

Juanma Morales Aizpún

Juanma Morales Aizpún es Doctor en Fisioterapia, con más de 20 años de experiencia clínica, que ha desarrollado principalmente en su consulta Ernio Fisioterapia (Tolosa) y en el equipo de Medicina Deportiva del Hospital Quirón Donosti.