El fisioterapeuta que vio la luz

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He aquí una historia que se ha repetido a través de los tiempos y con la que te sentirás identificado. Es una de esas historias a la que muchos queremos poner fin (este blog incluido). Una de esas en las que la gente tropieza con la misma piedra generación tras generación, en muchos rincones del mundo. A esta historia la he titulado “El fisioterapeuta que vio la luz”.

Érase una vez un joven llamado Pedro Jesús, “Pedrito” para los amigos, que tras arduos años de estudio, por fin consigue terminar la secundaria y bachiller y pasa con buena nota el examen de acceso a la universidad (allá por el año 2000), lo cuál le permitirá hacer la carrera con la que ha soñado toda su vida… FISIOTERAPIA. «¡Qué máquina es Pedrito, con lo difícil que es acceder a la universidad para estudiar Fisioterapia! ¡olé mi Pedrito!, ¡qué bonita carrera y cuánto que aprender y todo para ayudar a los demás!», pensaron sus padres.

Los estudios transcurren con normalidad. El primer año requiere mucha dedicación y mucho café para sobrevivir a las mañanas tras salida nocturna. Unos profesores son mejores que otros, unos jóvenes y otros no tan jóvenes, unos mejor formados y otros menos, unos más exigentes y otros menos. Algo que llama la atención es que normalmente los profesores menos formados parecen ser los más exigentes, interesante coincidencia. Pedrito se puede percatar de todo esto, pero de cuánto conoce o desconoce su exigente profesor, normalmente, no tendrá conocimiento hasta que su saber no alcance y/o supere el de su “maestro”.

Ya en el segundo año, Pedrito va viendo cosas que se alejan de lo que su exigente profesor le había contado. Hay un profesor que dice cosas totalmente opuestas y, además, Mr Google dice algo diferente a ambos. Pedrito se cabrea… “¡aaaaaaaaaaah, estoy hecho un lío, ahora qué me creo!”.

En ese mismo segundo año, hay un profesor que coincide con lo aprendido por Pedrito el primer año de la carrera. «Así que dos profesores no se pueden equivocar, lo que ellos dicen será lo correcto. Además, he ecuchado por ahí que Mr Google es poco fiable», piensa Pedrito

Año tercero, más de lo mismo. Pedrito empieza las prácticas en el hospital y lo que el fisioterapeuta del hospital hace difiere bastante de lo aprendido, ya sea por falta de tiempo, diferente visión de la Fisioterapia o, quizás, pobres conocimientos. “Esta última opción no puede ser posible, este fisio está trabajando y no creo que le den un trabajo a alguien que no sepa sobre cómo se deben llevar a cabo los tratamientos”, piensa Pedrito. Sin embargo, había otro fisio que parecía trabajar mucho mejor y con más interés, en el departamento de al lado. “Va a ser que me he topado con el vago del hospital, qué mala suerte he tenido” reflexiona Pedrito.

Algo sobre estudios científicos se escucha de refilón en este último año y hay un profesor que habla de cosas raras que ha escuchado cuando estuvo en Australia “LA EVIDENCIA CIENTÍFICA”. Nadie le da mucha importancia a esto último, suena regular y en la carrera no se ha mencionado. “Serán palabros de esos extraños que usan algunos para hacerse los interesantes”.

Pedrito termina la carrera y se siente el “rey del mambo”. “Me voy a comer el mundo, me lo he currado como un campeón, SOY FISIOTERAPEUTA”.

Pedrito consigue su primer trabajo, en una clínica de uno de esos fisios que vuelve a mencionar el “tratamiento basado en la evidencia” y le dice que olvide (o guarde en el “cajón de lo anecdótico”) un 50% de lo aprendido (que, probablemente se irá por encima del 50%). Este fisioterapeuta le dice a Pedrito que empiece a leer revistas especializadas, libros y muchos, muchos artículos.

Este es el momento en el que Pedrito ve la luz, el momento en el que por primera vez considera que hay fuentes que se acercan a lo fiable y a las que puede acudir para dar un tratamiento con base científica y que le hará tener la sensación de estar haciendo un buen trabajo.

Pedrito ha sido un joven afortunado, porque ha visto a luz bastante pronto. Otros (como el que escribe), la vieron mucho más tarde y estudiantes de la Fisioterapia actual la ven nada más empezar la carrera (afortunados ellos), aunque, por desgracia no todos (depende de la universidad y país).

Además Pedrito, ha conocido a otro profesor que le ha dicho que la evidencia científica no lo es todo, lo cuál es totalmente cierto. Lo que no es cierto es que la evidencia científica no tenga un valor muy importante en nuestra práctica, bajo mi punto de vista es fundamental y es por ello que se está invirtiendo tanto en investigación a día de hoy.

Aunque parezca contradictorio…«CUANTO ANTES VEAS LA LUZ, MÁS REDUCIRÁS LAS POSIBILIDADES DE SER UN ILUMINADO” (esto no trata de ofender a nadie, es una forma de decir que debemos trabajar con una base en la que fundamentar nuestras acciones y el «a mi me funciona» es, cuanto menos, una base pobre…).

Mi moraleja en esta historia…

  • Ser crítico es la norma número 1 de todo estudiante de Fisioterapia.
  • La labor del profesor es que el alumno aprenda. La mayor dificultad en los métodos de enseñanza se suele traducir en un aprendizaje paupérrimo. El buen profesor, como el buen bailarín, es el que hace lo difícil parecer fácil.
  • Por desgracia, hay algunos profesores de universidad, así como fisioterapeutas en general, que están/estamos bastante desfasados, pero con un poco de suerte y tiempo, esto irá cambiando. Este punto ha ido hacia mejor desde que yo estudié Fisioterapia.
  • No, yo no sé más que otros, soy de los fisios más ignorante que hay y, como soy consciente de ello, por eso quiero que las nuevas generaciones vean la luz lo antes posible.

Esta historia es basada en hechos reales. En los hechos vividos por muchos fisioterapeutas, durante muchos años. Esto no quiere decir que fuera la única realidad, pero sí mi realidad.

Como siempre digo, todo comentario es bien recibido y será tomado en cuenta para matizar la entrada, si así se creyera oportuno.

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Jorge Rodríguez

Fisioterapeuta, Máster en Digital Health (cum laude) en Tallinn University of Technology, Miembro del Health and Care Professions Council (HCPC), Experto en Ejercicio Terapéutico y Experto en Redes Sociales. Creador y editor de lafisioterapia.net y FisioComunidad. Apasionado de la divulgación en Fisioterapia y la promoción de la salud, con especial interés en las herramientas digitales como vía para la mejora de la calidad de vida.

4 comentarios en «El fisioterapeuta que vio la luz»

    • Los pacientes que acuden al fisioterapeuta, necesitan eso, un fisioterapeuta. Si ese fisioterapeuta sabe de redes sociales y marketing digital y con ello puede ayudar a dichos pacientes a que lean información proveniente de fuentes nacionales e internacionales fiables, y con ética profesional, sí los pacientes necesitan expertos en redes sociales. En este sitio web todo comentario es de agradecer, aunque siempre preferiríamos mensajes constructivos que ayuden a fisios y pacientes, para que todos mejoremos. Muchas gracias y un saludo.

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