La alostasis es el proceso mediante el cual el organismo mantiene la estabilidad (homeostasis) a través del cambio, es decir, ajustando dinámicamente sus sistemas fisiológicos para adaptarse a las demandas internas y externas, especialmente ante situaciones de estrés. Pero cuando esa adaptación se exige de forma continua y sin suficiente recuperación, el organismo acaba pagando un precio. En este artículo exploramos qué es la sobrecarga alostática, cómo afecta a los diferentes sistemas del cuerpo y qué relación tiene con el dolor crónico.
De la alostasis a la sobrecarga alostática
La alostasis es el proceso que permite que el cuerpo se adapte a los desafíos del entorno. Para entender cómo funciona este proceso —y cómo puede convertirse en un problema—, es útil verlo en cuatro fases:
1. Respuesta adaptativa
Ante un estrés puntual, el cuerpo activa respuestas fisiológicas protectoras. Es una reacción normal y necesaria para hacer frente a una demanda concreta.
2. Activación repetida
Cuando las exposiciones al estrés son frecuentes, aumenta la energía necesaria para mantener el equilibrio. El cuerpo trabaja más para seguir respondiendo a las demandas.
3. Fase compensatoria
En esta etapa, el cuerpo redistribuye sus recursos para sostener la adaptación. Es como si el organismo echara mano de reservas para continuar funcionando bajo presión.
4. Carga alostática
Si la activación crónica se mantiene, el resultado es un desgaste biológico acumulado. Cuando las respuestas al estrés se activan repetidamente sin suficiente recuperación, el organismo acumula una carga fisiológica llamada carga (o sobrecarga) alostática.

Cómo la sobrecarga alostática afecta a los diferentes sistemas
Responder a las demandas del contexto o a los estresores implica la activación coordinada de múltiples sistemas fisiológicos:
- Sistema nervioso: Coordina las respuestas conductuales y fisiológicas.
- Sistema cardiovascular: Aumenta la frecuencia cardíaca y la circulación.
- Sistema inmune: Regula las respuestas inflamatorias frente a amenazas.
- Sistema endocrino: Libera hormonas para regular las respuestas.
A nivel metabólico se movilizan y redistribuyen los recursos energéticos disponibles. El problema surge cuando esta activación se mantiene en el tiempo: aumenta la demanda energética y puede contribuir al desarrollo de enfermedades.

Dolor crónico y carga alostática
El dolor no solo afecta a la experiencia sensorial. También aumenta la demanda energética del cuerpo y puede contribuir al desarrollo de la sobrecarga alostática. Esto ocurre a través de cuatro mecanismos principales:
- Activación prolongada del sistema de estrés. El dolor puede mantener activadas las respuestas neuroendocrinas y autonómicas de forma continua.
- Mayor actividad fisiológica sostenida. Como consecuencia, los sistemas nervioso, endocrino e inmune se mantienen activos de manera prolongada.
- Aumento de la demanda energética. El organismo necesita más energía para mantener las adaptaciones que el dolor exige de forma constante.
- Alteraciones del sueño y la recuperación. El dolor puede interferir con los procesos de descanso y reparación, que son precisamente los momentos en los que el cuerpo debería recuperar el equilibrio.
Con el tiempo, el coste energético sostenido puede contribuir a fatiga, inflamación y deterioro funcional.

Conclusión
La alostasis es una herramienta fisiológica poderosa que nos permite adaptarnos al entorno. Sin embargo, cuando el estrés —incluido el dolor crónico— se convierte en una constante sin espacio para la recuperación, el cuerpo acumula una deuda biológica que termina afectando a múltiples sistemas a la vez. Entender este proceso es un primer paso fundamental para abordar el dolor y el estrés desde una perspectiva más completa e integradora.
Referencias
- Bobba-Alves N, Juster RP, Picard M. The energetic cost of allostasis and allostatic load. Psychoneuroendocrinology. 2022;146:105951. doi:10.1016/j.psyneuen.2022.105951









