Sobre universidades, cursos y “filtradores”

Cursos sin calidad deberían ser filtrados

Hace unos días escribí un artículo sobre la falta de ética que hay en algunos sectores de la Fisioterapia y la necesidad del papel del “filtrador” encargado de discriminar qué es contenido de calidad en Fisioterapia, de manera que asistamos a cursos que tengan una valía contrastada. Sí, los cursos en Fisioterapia siguen siendo nuestra cuenta pendiente.

En una conversación en Twitter con diferentes compañeros (Paco, Mónica, Manuel…) surgió la idea de escribir esta entrada para hablar sobre diferentes puntos a analizar en relación a lo mencionado con anterioridad. No sólo en Twitter, sino en comentarios en otras redes sociales en las que compartí el artículo, fueron surgiendo innumerables preguntas y críticas.

Todo esto le ha dado movimiento a mis neuronas y aquí te expongo lo que vino a mi cabeza:

Las universidades como “filtradores”

Creo que todos coincidimos en que la labor más importante, en cuanto a mostrarnos el camino a seguir, la debería tener la universidad. Seguro que has escuchado alguna vez “hemos de empezar la casa por los cimientos”. Sí, sería genial que en las universidades tuviéramos a esos profesores que nos guiaran y nos dejaran claros ciertos puntos clave. Antes de seguir y para el que no me lea asiduamente, soy de los que piensan que el punto de partida debe ser basarnos en la evidencia científica disponible. ¿Esto es complicado? Sin duda alguna, pero cuanto menos, debemos acercarnos lo más posible a la práctica basada en la evidencia científica.

Para que esto se convierta en realidad, los profesores de universidad deben estar actualizados y ponerse de acuerdo, de manera que se cambie el programa educativo y se adapte a nuestros tiempos.

Hablar es fácil, pero la realidad es más complicada. ¿Que los profesores estén actualizados es una utopía? No lo creo, hay muchos que lo están. ¿Y qué hacemos con algunos que tienen una determinada edad y su manejo de la lengua de Shakespeare es limitada? Debería haber formas de que les llegara la información en castellano y aquí tienen mucho que decir los profesores de “nueva generación”. Creo que deben compartir lo que aprenden, así como los profesores “de la vieja escuela” estar abiertos al cambio y ponerse las pilas con el inglés (si no lo han hecho ya), ya que aprender idiomas a cualquier edad es un reto muy bonito. ¿Veis qué diplomático soy? Hay quien se pronuncia diciendo cosas como “que los echen a todos”. Si fueran vuestros padres… pensaríais de forma diferente.

En cuanto a cambiar el programa educativo nos surgen algunos problemas. Debemos tener al frente a alguien con las ideas claras en cuanto a nuestras necesidades se refiere y que esté familiarizado con la evidencia científica. Obviamente todo esto debe ser consensuado y no depender de una única persona, lo cuál sería un sinsentido.

Un problema que nos surge es que según tengo entendido los que mandan en la universidad crean asignaturas y contenidos en función de la necesidad de cubrir horas y no de cubrir necesidades formativas. ¿Qué significa esto? “Tenemos al profesor-doctor tal de radiología al que le faltan “x” horas por cubrir, vamos a aumentar las horas formativas en Fisioterapia en función a ello, y así cumple con lo que se le requiere”. ¿Esto no dista bastante de la coherencia? He ahí el dilema. Todo es más complicado de lo que parece y nos topamos con política y burocracia.

Nota: Esto ha llegado a mis oídos directamente de profesores de universidad que considero de toda confianza, que alguien nos ilumine y me diga si esta información es incorrecta o debe ser matizada, no quisiera decir lo que no es.

Nos encontramos también con el tema del “en la carrera algunos profesores tratan de convencernos de que hagamos sus cursos después de la carrera (o incluso durante) y en sus asignaturas en la carrera no dan ni la mitad de lo que podrían dar”, me dicen muchos (y lo he vivido yo). Señores profesores, háganse mirar esto, que está MUY FEO. Los negocios… en la casa de uno.

Los colegios como “filtradores”

También aparecieron en la conversación los colegios de Fisioterapia. ¿Son ellos los que deberían actuar de filtro? No sé qué posibilidades tienen o de qué vías disponen. Pero sería interesante que pudieran intervenir en estos temas. Desde fuera se ve todo fácil, pero estoy convencido de que es más complicado de lo que parece.

Tanto en las universidades como en los colegios podríamos tener también el “factor humano”. En este caso el factor humano hace referencia a que a veces haremos lo “humanamente” posible para que mi amigo, primo, pareja… lo tenga un poquito más fácil para organizar cursos. Seamos honestos, esto nos puede pasar a todos.

La Real Academia de la Fisioterapia como “filtrador”

Esto hace referencia a la entrada Algunos fisioterapeutas buenos del compañero Luis Torija, donde nos menciona lo genial que sería crear una Real Academia de la Fisioterapia con ilustres de nuestra profesión, sin conflicto de interés alguno, en los que todos confiaríamos y a los que todos respetaríamos.

Esta idea me encanta, pero qué difícil sería, con la de diferentes “criterios” que hay hoy en día en nuestro páis, en cuanto a Fisioterapia se refiere. ¡Lo que daría yo por verlo hecho realidad!

TÚ como “filtrador”

Lo mejor, para que unos u otros factores no nos lleven a hacer cursos de dudosa valía… SÉ TU PROPIO FILTRO, los cursos se caerán por su propio peso por la falta de demanda. Para esto, las universidades deben orientarse con gran dedicación a mejorar nuestra capacidad crítica, proceso de razonamiento e interpretación de la investigación.

Todo esto no es más que lo que se me pasa por la cabeza, pero…

¡¡Qué difícil es ganarle la partida a la burocracia y la política que tanto daño hacen a la SALUD y en este caso a la FISIOTERAPIA!!

Sí, si hay cursos buenos, buenas universidades, buenos profesores (y algunos con muchos años en la profesión y un inglés estupendo) y buenas personas… antes de que alguien me lo diga. Pero seguro que todos queremos aspirar a que todo sea siempre mejor.

La imagen de cabecera es dominio público de Pixabay.

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