La Fisioterapia tiene Diógenes

A estas alturas, ya debéis saber que considero que la autocrítica es indispensable para que la situación de la Fisioterapia mejore. Hoy va de comparar la Fisioterapia con algo que está muy presente en la sociedad en los últimos tiempos y, el síndrome de Diógenes. 

La Fisioterapia tiene el síndrome de Diógenes

Definamos el síndrome de Diógenes primero, para una mejor comprensión:

“El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. Afecta, por lo general, a personas de avanzada edad que viven solas” ~ Wikipedia.

Lo leo y veo, en gran medida, que bien podríamos definir nuestra Fisioterapia haciendo uso de las palabras mencionadas en el párrafo superior.

La Fisioterapia y el abandono

La Fisioterapia entendida como ciencia (la única manera de entenderla) está viviendo un total abandono por parte de muchos. La idea que estamos transmitiendo a las otras profesiones sanitarias, y a la población en general, es que nosotros somos los líderes de todos esos anexos de los que nos hemos ido adueñando. Practicamos la homeopatía, la kinesiología, la osteopatía visceral, etc. Sí, la Fisioterapia como ciencia está bastante abandonada. Sin embargo, por suerte, cada vez más gente se va acordando de ella.

La Fisioterapia y el aislamiento

La Fisioterapia está viviendo un aislamiento voluntario. Sin duda, muchos compañeros y algunas instituciones viven aislados, prefieren encerrarse dentro de su zona de confort y no hacer el esfuerzo de salir fuera a enfrentarse con la realidad de nuestra ignorancia. Ignorancia o más bien reconocimiento de la propia ignorancia, como punto de partida para la mejora como profesión. El que no se vea ignorante siempre pecará de arrogante.

La Fisioterapia y el acúmulo de “cosas” de dudosa valía

Tenemos el síndrome de Diógenes, todo lo recogemos y lo metemos en casa…chupones, maquinitas, papelitos detectores de intolerancias…

La Fisioterapia que nos ha tocado vivir se ha caracterizado por querer coger todo lo que nos encontramos y protegerlo bajo el paraguas de nuestro título. Supongo que la idea era… “si está dentro de nuestras competencias, nos aseguramos de que no lo utilice gente sin formación” o quizás… “cuanto más tengamos, más población abarcamos y más beneficios obtenemos”. No hemos hecho más que acaparar “basura”. Eso es algo que puede suceder, pero debemos aprender y saber identificarlo. El problema viene cuando lo sabemos, pero parece que nos hemos acostumbrado a los malos olores y hasta nos gustan. Esos olores se parecen muy mucho al olor de nuestras manos tras tocar el dinero. Me estoy explicando, ¿cierto?

La Fisioterapia y esos mayores

Este síndrome muy presente en la Fisioterapia parece ser más común en fisioterapeutas de “avanzada edad”. Pero no sólo se limita a ellos. Es de entender que el cambio sea más difícil en personas que han tenido instaurada una idea durante mucho tiempo. Sin embargo, a veces me sorprendo viendo lo contrario a lo que te estoy contando, lo cual es de admirar. Esos fisios que nunca han vivido la investigación desde cerca y que no se manejan en el idioma de Shakespeare, pero ponen todo el interés del mundo en buscar la forma de hacer Fisioterapia como ciencia. Desde aquí todos mis respetos, me quito el sombrero.

Ha llegado el momento de acabar con este síndrome de tan difícil solución. Seguro que no quieres que la Fisioterapia esté abandonada, ni aislada, ni llena de lo que no nos ayuda. Para ello, todos debemos poner de nuestra parte, siempre desde la educación y el respeto a nuestra profesión y nuestros pacientes.

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