Dolor, ¿salvavidas o estropeavidas?

Dolor sin funciónSigamos hablando de dolor, “THE ONE”, aquello que para muchas personas, por degracia, es el centro de su universo, porque se ha convertido en un amigo indeseable de esos que se pegan como lapas y no cierran la boca ni para comer.

En esta ocasión he querido compartir un ejemplo tremendamente interesante con el que me topé hace un tiempo en un medio de Estados Unidos, en uno de esos días que a uno le da por leer información al azar en medios de un país en el que se están haciendo las cosas bien en cuanto al dolor se refiere. Mucho dinero para gastar en investigación científica es la clave.

Inmediatamente pensé que este ejemplo merecía la pena ser mencionado en mi blog y puesto a disposición de mis lectores de una manera sencilla y en su lengua materna.

Esta entrada te va a ayudar a entender tu dolor y a tener una visión bastante alejada de la tuya actual, la cuál suele ser… dolor como algo desconocido y muy alejado de la comprensión, algo irracional.

Empecemos pues, tenemos como protagonista de la historia al dolor y como actor haciendo el “papel de dolor” a una alarma de incendios. Estoy seguro de que estás de acuerdo conmigo que las alarmas de incendios son bastante desagradables. El ruido que emiten es probablemente el más desagradable posible junto con el llanto del niño de tu vecino y eso que ponen en algunas salas de fiesta, a lo cuál llaman música moderna (yo lo llamo ruido).

En un momento determinado, la alarma de incendios de tu casa se activa porque la vela que tenías en tu habitación entró en contacto con una cortina, generando fuego. La alarma es El dolor es como una alarma de incendiostremendamente desagradable, pero hemos de estar agradecidos porque salva nuestras vidas. El problema empieza cuando la alarma no funciona correctamente y se activa a la más mínima cosa que ocurra, como puede ser cuando estás cocinando o cuando tienes una cena con tu pareja y pones una vela en el medio de la mesa para hacer la situación más romántica. En este caso la alarma es desagradable y, en lugar de salvar vidas, nos estropea la vida, ya que no deja de interrumpirnos en situaciones normales de la vida diaria.

Cuando la alarma se activa llamas a los bomberos y cuando vienen te indican que la alarma no está funcionando como debería, que necesitas llamar al técnico para que la arregle. Esto te llevará una llamada de teléfono a la compañía que se encarga de tu alarma de incendios y todo de vuelta a la normalidad. En el caso del sistema del dolor, cuando éste no funciona como debería, también tienes que llamar a los bomberos (en este caso tu médico o fisioterapeuta). Te dirán que el sistema del dolor esta fallando, que tus nervios son más sensibles al dolor de lo que deberían y te indicarán cuál es la estrategia a seguir para combatirlo dicha hipersensibilidad nerviosa. Me temo que en el caso del dolor, el arreglo es algo más complicado, pero la clave está en conocer las estrategias, así como el interesante mundo del mecanismo que ocasiona el dolor.

Aquí es cuando entra en juego la nueva forma de ver el dolor, la aplicación de estrategias que van más allá de la terapia física y se centra más en la persona que en la propia lesión, como ya expliqué en “Reassurance” el mejor tratamiento.

Aquí te dejo un resumen en formato vídeo que considero muy útil a nivel educacional, tanto para profesionales de la salud como cualquier otra persona:

Si quieres ver las otras entradas de la serie sobre el dolor, sigue los enlaces Dolor, ¿físico o psicológico?Educación sobre el dolor, la que funcionaDolor…ni en exceso, ni en defecto¿Dolor?… eso está en tu cabeza y Lo que no le debes decir a una persona con dolor.

Las fotografías son de dominio público de Pixabay.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *